La visión de un paradigma como una barrera de ideologías que no permiten un desarrollo a gusto, que ejemplifica y generaliza una perspectiva de algo o alguien. La barrera ideológica, no permite abrir y ver a fondo lo que se estudia o lo que se hace, ya sea el comportamiento de un individuo o de una postura social, ejemplifica dando un patrón a todo, siguiendo una regla trazada y muchas veces anticuada que llega al punto de ejercer una presión social y limitando el pensamiento libre, la autonomía como individuo, cerrando puertas por creencias y que solo traspasamos si logramos interpretar en una correcta forma el sentido del paradigma y hasta qué punto nos limita.
Los paradigmas están muy ligados a la sociedad, no solo actúan en esta, si no que la influencia que genera el paradigma en una sociedad determinada, puede llegar a tal extremo de atentar contra los mismos integrantes de la sociedad, determinándolos cada cual como un supuesto de algo con una pretensión previa de conocimiento basados en creencias o ideologías, como antes nombramos ya. La fuerza que puede adquirir un paradigma depende de presuposiciones y puntos de vista que se le den desde la misma sociedad, así mismo desde las presuposiciones y puntos de vista los paradigmas tienden a cambiar especificando época, concepto espiritual, político y económico.
Si lo miramos desde otra perspectiva, los paradigmas podrían cumplir dos funciones en una sociedad o en un individuo, por una parte, el paradigma incentiva y propicia a el desarrollo de una investigación, a mirar que pasa si se va mas allá, a crear una duda enigmática que está llena de fuerza y deseo para sobrepasar o por lo menos preguntar y dudar sobre sí mismo y sobre la sociedad. En la otra mano, carecemos que un paradigma propone límites de lo que hay que considerarse para entrar en el conocimiento, muy semejante a una prohibición ya estipulada que se sigue y se sigue.
Para brindar una solución a muchas de las formas negativas de los paradigmas, tenemos que empezar a reconocerlos como lo que son, no dejarnos guiar mas por ellos, abrir la mente y empezar un proceso de cuestionamientos y dudas primero sobre sí mismo y luego sobre la sociedad, generar un cambio constante de pensamiento, no surgir y dejarse llevar por una corriente ideológica, religiosa, política, espiritual o económica. Salir de ese pensamiento abstracto regido por leyes y normas que solo ejercen una presión hacia cada cual, trabándolos y absteniéndolos de probar una mundo nuevo (refiriéndonos a la libertad conceptual, pensar por sí mismo y tener la cualidad de autocriticarse). La invitación de salir de lo común.
“Si lees poco actuaras como muchos, si lees mucho actuaras como pocos”


